Olha que coisa mais linda

Hace unos meses me pidieron que escribiese un artículo sobre Brasil para una revista que se edita en Santiago. El artículo se publicó en el número de este mes y os lo dejo a continuación (me he permitido realizar alguna conexión a las experiencias a las que hago referencia). Espero que os guste.

Pequenos heróis

“Son ya cuatro meses desde que mis pies volvieron a pisar España. Cuatro meses en los que he cambiado el amarillo del sol de Brasil por el precioso gris que sólo los santiagueses somos capaces de disfrutar.

Está claro que la situación actual en España no es todo lo esperanzadora que debería ser, y que Brasil parece presentar una salida y para muchos una esperanza. Desde fuera parece que Europa está en caída libre y que el futuro está en Brasil. Esto es así, pero también todo lo contrario.

Pensar en Brasil es pensar en playa y sol, samba y bossa, carnaval y fiesta. Pero también es pensar en favela y pobreza, inseguridad y violencia. Los preconceptos son casi siempre peligrosos.

Vivir en Brasil es, como mínimo, diferente. Sentirte en casa a 9.000 km de distancia es complicado, pero yo lo he conseguido. He tenido la suerte de poder cruzarme en mi camino con gente maravillosa. Personas que, en ausencia de los míos, me han hecho sentir como si fuese de los suyos y me han convencido de que la gente es buena por naturaleza, a pesar de que haya muchos que se empeñen en demostrar lo contrario.

Brasil respira bossa-nova y huele a samba. La música está presente en todos sus rincones y en cada uno de los genes de su gente. Es muy difícil describir Brasil con palabras, pero muy fácil con canciones.

Pero Brasil también tiene otra cara algo más oculta, aunque tampoco demasiado. Esa cara resignada a la pobreza. A la marginalidad y abandono de las favelas, esas favelas en donde viven auténticos héroes que se enfrentan a su vida -sobre todo los niños- con una sonrisa en la cara. Una vida que nos aterrorizaría vivir aunque sólo fuese durante un día.

Es de esa marginalidad de donde saca tajada la minoría. La favela es un refugio idílico para delincuentes, un sitio perfecto donde esconderse, protegerse y abastecerse, un lugar olvidado por el Estado y donde un poco de ayuda puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Tristemente, es de esa necesidad de donde los delincuentes sacan tajada. Comprando almas a base de ocuparse de las responsabilidades abandonadas por el Estado.”

Os dejo el enlace a la revista completa.

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Una respuesta a “Olha que coisa mais linda

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