El río

Rio

photo by MSVG

Sentado en el embarcadero con los pies en el agua, la corriente formaba una horquilla al intentar esquivar su contacto, sin conseguirlo.

Llevaba toda la vida viviendo aquel río. Desde el mismo momento en que nació. No conocía otro lugar que no fuese aquel, aunque había aprendido en los libros que los ríos nacían en las cimas de las montañas, a muchos kilómetros de allí, y que fluían ladera abajo, pasando por debajo de sus pies, en busca del mar. También había aprendido que el sol evaporaría el agua que, convertida en nubes, volvería de nuevo a la cima de las montañas para comenzar otra vez el camino que la llevase hasta debajo de sus pies.

¡Todo vuelve! pensó; y sin embargo lo único que le importaba era lo que en ese instante le mojaba los pies, intentando esquivarlo sin conseguirlo.

Le gustaba escucharlo, mirarle a los ojos y cada día aprender una cosa nueva sobre él. Mirando a sus pies podía vislumbrar la imagen del niño que era en aquel momento, aunque curiosamente el niño, el hombre y el viejo sólo estaban separados por sombras, por nada real.

Quizás has buscado demasiado… quizás has buscado tanto que no has tenido ocasión de encontar.

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2 Respuestas a “El río

  1. Pingback: García Márquez | El cuarto de Melquíades·

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